domingo, 23 de noviembre de 2014

Nuevetrusas



Y otros cuentos para no cambiar el mundo


Empecé escribiendo un libro de cuentos que terminó siendo una novela corta, o lo que sea, o las dos cosas en una. Resulta que siempre que uno quiere decir algo con elocuencia, alguien lo ha hecho mucho mejor en el pasado. Así, mientras pensaba en las palabras para presentar este libro recordé las de Montaigne que dicen que “esto que aquí escribo son mis opiniones e ideas; yo las expongo según las veo y las creo atinadas, no como cosa incontrovertible y que deba creerse a pie juntillas: no busco otro fin distinto al de trasladar al papel lo que dentro de mí siento, que acaso será distinto mañana, si enseñanzas nuevas modifican mi manera de ser; y declaro que ni tengo ni deseo autoridad bastante para ser creído, reconociéndome, como me reconozco, demasiado mal instruido para enseñar a los demás”.